Me subo y miro en torno buscando un asiento... No hay? No... En fin, me quedo de pie serenamente, me siento en paz con el mundo, miro a mi alrededor de nuevo y mi mirada se topa con un azul asiento libre, junto a un enorme chico. Me dirigo a él y me siento, felizmente.
Por qué me miras así? No querías compartir asiento, entiendo creo... Se me ocurrió pero no lo pensé...
Me sigues mirando de reojo, con expresión de disgusto...
Si me aparto poquito y no te toco cuenta como si no estuviera aquí?
Vale, la expresión de desagrado continúa pero ya no me miras, ahora miras por la ventana...
Continúa el camino con nosotros instalados en un silencio extraño...
Sabes? Me gusta tu cabello! Rizado y largo, pero no mucho... Es curioso por que la mayoría de los novios que he... Vale, es cierto, se suponía que no estoy, no me gusta que me mires así...
Me sigues mirando como esperando que continúe, y me gusta la ternura que hay en tus ojos pese a la ropa oscura y la expresión hosca. Tranquilo, ya me callé.
No te parece extraño que esa mujer lleve tantas bolsas y... Esta bien, ahora sí ya entendí.
Acomodo un tobillo bajo el otro algo incómoda y clavo mi mirada en mis dedos.
Suspiro...
Ya estas clavando tu mirada de nuevo en mí, sé lo que piensas, te preguntas si podrás terminar este viaje tranquilamente.
Te miro y trato de darte a entender humildemente que no volveré a molestarte. Apartas la mirada y al parecer ríes, te miro confundida pero, no... sólo es algo de tos. Se oye algo falsa para ser tos, pero me prometí no molestar.
Suben muchos niños de la primaria con sus respectivas mamás y sus respectivas mochilas enormes, como la que yo llevé cuando llevé ese uniforme a cuadros.
Una chiquilla de cabello castaño hasta los hombros me mira con esa sonrisa ligera que permanentemente tienen la mayoría de los niños en sus rostros. No puedo evitar responderle, la nostalgia y la ternura me ganaron...
Continuamos el trayecto lo más silenciosamente que se puede con doce niños y niñas riendo y gritando alegremente, me empujan y no puedo evitar que mi hombro haga contacto con tu brazo levemente, tú vuelves la cabeza pero no me miras
Se acerca mi esquina y me preparo para levantarme, me acomodo la mochila al hombro y al ponerme de pie te miro, sin pensarlo, de forma inconsciente como cuando descubrí el lugar junto al tuyo, sin esperar nada de forma consciente... Tu rostro está vuelto hacia la ventana pero tus ojos no miran al exterior, doy un paso por el pasillo hacia la puerta y te miro de nuevo...
Me sonríes? El gesto me sorprende por inesperado, y me gusta por que, como imaginé, la sonrisa resalta la dulzura en tus ojos, te sonrío levemente también y recuerdo que debo continuar...
Bajo del autobus y lo veo alejarse, tu rostro resalta, asomado por la ventana... Me miras, yo camino hacia mi casa sin volverme, pero me pregunto, encontraste por fin en esa ventana lo que buscaste durante todo el camino?
Por qué notamos las cosas hasta que las vemos alejarse? y las ignoramos cuando van sentadas a nuestro lado, ocupando el lugar que no queríamos compartir?
Mel W. Firefly
Apartas la mirada y, al parecer, ríes. No... sólo es algo de tos (Se oye algo falsa para ser tos, pero me prometí no molestar).
Suben muchos niños de la primaria con sus respectivas mamás y sus respectivas mochilas enormes, como la que yo llevé cuando usaba ese mismo uniforme a cuadros.
Una chiquilla de cabello castaño hasta los hombros me mira con esa sonrisa ligera que permanentemente tienen la mayoría de los niños en sus rostros.
Continuamos el trayecto lo más silenciosamente que se puede con tantos niños y niñas riendo y gritando.
Me empujan y no puedo evitar que mi hombro haga contacto con tu brazo levemente. Tú vuelves la cabeza pero no me miras.
Nos acercamos a la esquina donde debo bajarme.
Al ponerme de pie te miro, sin pensarlo, de forma inconsciente como cuando descubrí ese asiento libre junto a ti, sin esperar nada.
Tu rostro está vuelto hacia la ventana pero no pareces mirar al exterior.
Doy un paso por el pasillo hacia la puerta y te miro de nuevo.
Me sonríes.
El gesto me sorprende, me gusta. Resalta la dulzura en tus ojos.
Te sonrío también. Debo continuar.
Bajo del autobús y lo veo alejarse. Veo tu rostro asomado por la ventana.
Me miras.
Empiezo a caminar a casa.
Me pregunto si al final encontraste en esa ventana lo que buscaste durante todo el camino...
Tal vez es más fácil notar las cosas cuando ya no están ahí, luego de haberlas ignorado mientras iban sentadas a nuestro lado. ocupando el lugar que no queríamos compartir.
1 comentario:
Wow Mel!!!
Te quedó súper!!!
[insertar emoticón el pulgar en alto aquí ^^]
No sabía la existencia de este blog!!! O.O
Pero está muy bueno ^^
Saludos loca!
Sigue escribiendo así!!!
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