Me subo y busco un asiento libre ¿No hay? No.
Me quedo de pie y no me molesta. Estoy en paz con el mundo, es uno de esos días en los que las cosas -las situaciones, las horas- parecen nuevas.
No necesariamente se trata de un día fácil, es más bien que el espíritu se siente fuerte y ningún problema logra empañarlo. Otras veces me pasa que me siento optimista y tranquila de pronto, sin ningún motivo en específico.
A veces simplemente suceden cosas buenas y, si no, siempre puede uno imaginarlas, pienso.
Alguien se levanta y me dirijo al asiento libre, al lado de un enorme chico.
2
Le tengo rabia a las ventanas
¿Por qué me miras así? No querías compartir asiento, supongo.
Yo también prefiero ir sola, pero a veces no se puede...
Observo el paisaje y tú haces lo mismo.
Es muy bello. Empieza a anochecer y el cielo está teñido de una gradiente azul-naranja, el azul salpicado de estrellas. No hay edificios, sólo kilómetros y kilómetros de hierbas y tierra. Una vaca está pastando junto al camino.
Me gusta tu cabello, siempre he creído que el cabello rizado es... Entiendo, prefieres el silencio.
O tal vez no entiendo... Es extraña esa mirada.
No dejas de verme, tal vez esperando que continúe. Tus ojos son tiernos.
Miro hacia otro lado y guardo silencio.
Quince minutos de viaje.
Escarbo en mi mochila y te veo meter una mano en la bolsa de tu chaqueta. Los dos sacamos un libro. Tú Mark Twain y yo Arthur Conan Doyle. No me gusta Tom Sawyer pero podríamos hablar sobre Huckleberry Finn, si lo has leído.
¿Te gusta Sherlock Holmes? Sí, los relatos de terror de Conan Doyle son buenísimos, pero sigo prefiriendo a Holmes... Me gusta el del Doctor Negro. Sí, ese también es de mis favoritos.
Una señora se acerca por el pasillo y se detiene a mi lado. Te levantas con algo de dificultad, metiendo a Twain en tu mochila, y ella se sienta.
Silencio.
Treinta minutos de viaje.
Percibo un olor dulce y familiar. El camión ahora recorre una zona agrícola, y a ambos lados del camino hay hileras interminables de manzanos en flor.
Es agradable viajar así, pero no me siento tan tranquila como antes. Temo que en cualquier momento se detenga el camión y tú te vayas.
Tenemos una conversación pendiente.
Volteo a verte con discreción. Con una mano te sostienes y en la otra llevas el libro abierto, pero no lees, observas los árboles y las montañas completamente abstraído.
Cuarenta y cinco minutos de viaje
Se detiene el camión y la señora se levanta, jalando con su paraguas mi mochila y tirándola al suelo. No se da cuenta o no le importa, sigue su camino. Recojo mis cosas (varias hojas se han salido) rápidamente y tú vuelves a ocupar tu lugar.
Silencio.
De pronto escucho tu voz. Miras mis hojas y luego me miras a mí.
Gracias. Sí, siempre me ha gustado dibujar. Sí, estudio arte, de hecho. ¿Tú qué haces?
Estudias literatura, claro, me parecía haberte visto en algún lugar. El edificio de Literatura está a un par de kilómetros del de Arte Gráfico y con frecuencia nos juntan a todos para algún evento.
A mí también me gusta escribir cuentos... De cualquier género, he estado trabajando en uno sobre una banda de rock. Sí, justo acabo de comprar ese libro.
Noventa minutos de viaje
Silencio.
Me gusta este silencio. Me gusta que sostengas con tanto cuidado el libro y que a ratos dejes de leerlo para observar el paisaje con tanta admiración (Recorres ese camino todos los días y sigue sorprendiéndote lo que ves, espero sepas lo maravilloso que es eso). Me gusta cuando me miras y me sacas de mi lectura con un comentario que termina convirtiéndose en una larga plática.
Someday I'll finish this one. Los paisajes están inspirados en Byousoku 5 centimeter.
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